El teléfono móvil y las nuevas tecnologías se han integrado de manera exponencial en la vida de millones de personas, especialmente entre los adolescentes. Cada vez más jóvenes tienen su propio dispositivo, y aunque la sociedad digitalizada ofrece numerosos beneficios, también presenta riesgos que requieren atención.
Diversos estudios señalan un creciente peligro de las nuevas tecnologías para la salud mental. Un informe publicado en 2023 sugiere una posible asociación entre el uso de estos dispositivos y el desarrollo de trastornos psicológicos. Esta evidencia científica se refuerza con la opinión de expertos como Javier Moreno, especialista en adicciones, quien afirma que la adicción a las pantallas genera niños con menor capacidad de concentración, mayor ansiedad e intolerancia al aburrimiento.
La profesora Diana Al Azem también ha destacado los efectos negativos del uso prolongado de pantallas en la salud mental. Sin embargo, también subraya el potencial beneficioso de estas tecnologías si se utilizan de manera adecuada. Reconociendo el debate entre los padres, Al Azem considera “prácticamente imposible” educar a los adolescentes sin recurrir a las pantallas, y enfatiza que forman una parte importante de su vida cotidiana.
El uso abusivo de las pantallas puede acarrear diversas consecuencias negativas para el desarrollo de los menores. Entre ellas, se han identificado mayores tasas de depresión y ansiedad, así como problemas de conducta e irritabilidad. Además, se asocian con hiperactividad, dificultades de atención, menor satisfacción personal, problemas de integración social y una disminución de la autoestima. Todos estos síntomas convergen en un único diagnóstico: la adicción a las nuevas tecnologías.
