La tensión entre Estados Unidos e Irán continúa escalando. Ante las declaraciones del presidente Donald Trump, el embajador de Irán en Francia, Mohammad Amin Nejad, advirtió que cualquier ataque contra su país conllevará una respuesta, al tiempo que reafirmó la preferencia por una solución diplomática.
La situación sigue siendo delicada, marcada por las repetidas amenazas de Trump y la represión interna en la República Islámica. El jueves 15 de enero, el embajador Nejad se pronunció en BFMTV, enfatizando la postura defensiva de Irán. “Como siempre, desde la revolución (de 1979), estamos en posición de defensa. Defenderemos con sangre y carne. La nación iraní demostró su solidez durante ocho años de guerra, cuando todo el mundo apoyaba a Saddam Hussein”, declaró, refiriéndose al conflicto Irán-Irak de la década de 1980.
Una respuesta ante cualquier agresión
A pesar de ello, Mohammad Amin Nejad aseguró que Irán no busca una escalada militar. “Evitamos la guerra, estamos a favor de la paz, del diálogo y la diplomacia”, afirmó, estableciendo una clara línea roja: “a partir del momento en que el país sea agredido, por supuesto que habrá una reacción popular y nacional”.
Desde Washington, la Casa Blanca informó el jueves que las autoridades iraníes habrían renunciado a la ejecución de 800 manifestantes, prevista inicialmente para el día anterior. Esta decisión habría sido resultado de gestiones diplomáticas de varios aliados del Golfo con Donald Trump, con el objetivo de evitar un ataque militar estadounidense, según fuentes oficiales estadounidenses.
“Todas las opciones siguen sobre la mesa”
Sin embargo, Washington no descarta las acciones militares. “Todas las opciones siguen sobre la mesa por parte de Estados Unidos”, enfatizó la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, advirtiendo sobre “consecuencias serias” en caso de que continúe la represión contra los manifestantes.
Estados Unidos ya ha anunciado nuevas sanciones económicas dirigidas a varios funcionarios iraníes acusados de orquestar la represión, incluyendo a Ali Larijani, al frente de la máxima instancia de seguridad del país.
Una crisis en desarrollo
Desde el inicio de las protestas el 28 de diciembre, Donald Trump ha realizado numerosas declaraciones contundentes, incluso insinuando una posible intervención. No obstante, el miércoles afirmó haber sido informado por “fuentes muy importantes” de que las ejecuciones previstas finalmente no se llevarían a cabo.
La crisis actual representa uno de los mayores desafíos para la República Islámica desde 1979. Las organizaciones de defensa de los derechos humanos denuncian una represión masiva, con miles de muertos, mientras que el acceso a internet permanece ampliamente restringido en el país desde hace una semana. En Teherán, sin embargo, parece haberse restablecido la calma, sin manifestaciones de gran envergadura en los últimos días y con una vuelta gradual a la normalidad, según informes de periodistas y ONG presentes en el lugar.
