Estados Unidos busca la reapertura del Estrecho de Ormuz tras acuerdo de alto el fuego con Irán
El gobierno de Estados Unidos, liderado por el presidente Donald Trump, ha iniciado gestiones para restablecer el tráfico marítimo en el Estrecho de Ormuz, una ruta crítica para el suministro energético global. Esta acción ocurre en el marco de un acuerdo de alto el fuego de dos semanas alcanzado entre Estados Unidos e Irán el pasado 8 de abril, con el objetivo de poner fin a un conflicto armado que se ha prolongado durante casi seis semanas.
Según declaraciones ofrecidas a los medios el 10 de abril, el presidente Trump afirmó que Estados Unidos logrará que el estrecho se abra «bastante rápido», aunque admitió que este proceso no será sencillo. En este contexto, se ha informado que Estados Unidos ha comenzado a «limpiar» el Estrecho de Ormuz, reportándose el paso de varios buques de guerra estadounidenses por la zona. Asimismo, se tiene noticia de que tres buques petroleros podrían cruzar exitosamente el estrecho próximamente.
Negociaciones diplomáticas y antecedentes del conflicto
Está previsto que el 11 de abril se lleven a cabo negociaciones para buscar el cese definitivo de las hostilidades, aunque existe la posibilidad de que estos encuentros se prolonguen un día más. El conflicto escaló el 28 de febrero, cuando Estados Unidos e Israel lanzaron ataques contra Irán, quien respondió con incursiones aéreas contra Israel y bases estadounidenses en el Golfo Pérsico. Paralelamente, Israel ha realizado ataques contra Hezbolá en el Líbano, resultando en miles de víctimas y millones de desplazados.
A pesar de que el presidente Trump anunció el alto el fuego el 7 de abril, el tráfico naval en el Estrecho de Ormuz —por donde transita aproximadamente el 20% del petróleo y gas natural licuado (GNL) mundial— se mantuvo paralizado, provocando una de las interrupciones de suministro energético más graves de la historia y afectando los precios globales del crudo.
Tensiones entre Estados Unidos y la OTAN
La gestión de la seguridad en el estrecho ha generado profundas divisiones entre Washington y sus aliados de la OTAN. El presidente Trump ha expresado su decepción ante la falta de apoyo de los aliados europeos, exigiendo la presentación de planes militares concretos en pocos días para garantizar la seguridad de la navegación.

El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, ha confirmado que la organización tiene la intención de participar en las acciones de escolta según sus capacidades, aunque subrayó que cualquier decisión requiere el consenso de todos los estados miembros. Por su parte, el gobierno de Estados Unidos ha considerado medidas de presión, como el ajuste del despliegue de tropas en Europa, lo que podría incluir la retirada de fuerzas de países considerados poco cooperativos, mencionando específicamente a Alemania, Francia, España e Italia, para reubicarlas en naciones más alineadas con su estrategia.
Impacto en el suministro energético
Mientras se dirime la apertura total de la vía marítima, algunos sectores han reportado estabilidad temporal en sus reservas. Por ejemplo, el Ministerio de Economía (vía CNA) ha indicado que el suministro de petróleo está asegurado hasta septiembre y se ha confirmado el gas natural para julio.
