La atmósfera en los mercados financieros ha experimentado un alivio palpable tras el anuncio de un alto el fuego de dos semanas en la guerra de Irán, devolviendo la esperanza a las perspectivas económicas globales.
Esta noticia ha provocado una caída en los precios del petróleo y un repunte en las bolsas de valores, aunque la sensación de estabilidad es aún provisional y lejos de ser absoluta.
El optimismo surge tras seis semanas de un deterioro económico constante. Durante este periodo, el cierre efectivo del estrecho de Ormuz por parte de Teherán desencadenó la peor crisis energética de la era moderna.
A pesar de la tregua, la situación sigue siendo volátil. Washington y Teherán mantienen posturas contradictorias sobre la apertura real del canal de Ormuz, lo que mantiene la incertidumbre sobre la estabilidad a largo plazo en los mercados financieros.
