Se está produciendo una división cada vez más profunda dentro de la OTAN, mientras el presidente Donald Trump enfrenta una creciente resistencia por parte de aliados europeos clave en relación con la guerra contra Irán.
Tensiones por el apoyo militar
El conflicto, una guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán que se encuentra en su segundo mes, ha exacerbado la ya tensa relación entre Washington y sus socios transatlánticos. La administración de Trump ha solicitado un mayor respaldo, incluyendo el despliegue de fuerzas navales en el Estrecho de Ormuz y el uso de bases militares en Europa, pero las respuestas de los aliados han sido tibias.
En el plano operativo, el portaaviones USS Gerald R Ford, una de las dos embarcaciones estadounidenses desplegadas en el Medio Oriente para este conflicto, se encuentra actualmente anclado en Split, Croacia, para realizar reparaciones tras sufrir un incendio no relacionado con el combate.
Cuestionamientos a la alianza
La estabilidad de la organización, que cuenta con 76 años de antigüedad, se ve comprometida. En una entrevista publicada por el periódico The Telegraph, Donald Trump calificó a los aliados como “tigres de papel” y afirmó que está considerando seriamente la posibilidad de retirarse de la OTAN.
Este sentimiento fue respaldado por el secretario de Estado, Marco Rubio, quien señaló en declaraciones a Al Jazeera que la alianza debe ser reexaminada si su propósito se limita únicamente a la defensa de Europa sin que exista una reciprocidad en el apoyo.
