La escalada del conflicto entre Estados Unidos e Irán continúa generando incertidumbre en los mercados energéticos y tensiones geopolíticas. Teherán ha advertido que no exportará “ni una sola gota” de petróleo si la guerra persiste, según informes recientes.
En paralelo, análisis de video sugieren que un ataque con misiles contra una base cercana a una escuela primaria en Irán fue perpetrado con armamento estadounidense. Esta acusación, sin embargo, ha sido desmentida por el presidente Donald Trump, quien afirma que Irán también posee misiles Tomahawk, una declaración que ha sido cuestionada ante la evidencia presentada.
Trump ha señalado que la guerra con Irán está llegando a su fin y ha insinuado la posibilidad de tomar el control del Estrecho de Ormuz, una vía marítima crucial para el transporte de petróleo a nivel mundial. Esta acción podría exacerbar aún más las tensiones con China, principal importador de petróleo iraní, ya que aproximadamente el 80% de las exportaciones de crudo de Irán se dirigen al gigante asiático.
Irán, por su parte, ha emitido advertencias a los buques petroleros que transiten por el Estrecho de Ormuz, indicando que está preparado para enfrentarse a Estados Unidos. Los precios del petróleo ya han superado los 100 dólares por barril en respuesta al conflicto, y se espera que la situación continúe siendo volátil. Irán es actualmente el noveno productor mundial de petróleo, representando alrededor del 5% de la producción total.
