La tensión en Medio Oriente se intensifica tras un ultimátum lanzado por el expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, a Irán. Trump ha dado a Irán un plazo de 48 horas para permitir el tránsito libre por el estrecho de Ormuz, amenazando con destruir instalaciones clave, incluyendo plantas de energía, en caso de incumplimiento.
La respuesta de Teherán no se ha hecho esperar. Fuentes de la televisión pública iraní han anunciado que se están preparando represalias contra tres tipos de instalaciones, sin especificar cuáles, en respuesta a la advertencia de Trump.
En un gesto de apoyo a la navegación internacional, 22 países han manifestado su disposición a colaborar en la protección del estrecho de Ormuz, condenando firmemente las acciones de Irán. Esta declaración conjunta subraya la preocupación global por la seguridad de esta vía marítima estratégica.
Sin embargo, la posibilidad de una intervención militar directa de Estados Unidos se ha topado con obstáculos legales. Según informes, la administración Trump ha solicitado el envío de buques de guerra, pero se ha encontrado con la oposición de asesores legales que argumentan que la legislación vigente no lo permite.
Paralelamente, el Grupo de los Siete (G7) ha emitido una declaración en la que exige a Irán que cese “inmediatamente y sin condiciones” sus ataques contra aliados en Medio Oriente, lo que evidencia la creciente presión internacional sobre Teherán.
