La tensión en el estrecho de Ormuz y sus aguas circundantes ha provocado interrupciones en las rutas comerciales internacionales de mercancías y energía, lo que socava la paz y la estabilidad tanto en la región como a nivel mundial.
China ha instado a todas las partes involucradas a cesar inmediatamente las operaciones militares y a evitar una mayor escalada de tensiones, advirtiendo que la inestabilidad actual podría tener un impacto significativo en la economía global.
Lin Jian, portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, declaró que Beijing mantiene la comunicación con todas las partes y se compromete a fomentar la distensión y el enfriamiento de la situación.
