Estados Unidos ha amenazado con atacar más infraestructura iraní en respuesta a las tensiones en la región, mientras varios países buscan una solución para reabrir el Estrecho de Ormuz, una vía marítima crucial para el flujo de petróleo a nivel mundial.
El presidente Donald Trump ha endurecido su postura, sugiriendo que podría ordenar ataques a puentes e instalaciones eléctricas en Irán, después de que las fuerzas estadounidenses ya hayan golpeado un puente importante en el país. Según fuentes familiarizadas con las discusiones en la Casa Blanca, la administración Trump considera que la reapertura del Estrecho de Ormuz es un objetivo fundamental, no solo para poner fin al conflicto, sino también para frenar el aumento de los precios del petróleo y el gas, un factor que podría perjudicar a los republicanos en las elecciones de mitad de período de noviembre.
Sin embargo, funcionarios de la administración admiten en privado que lograr objetivos militares rápidos y garantizar la reapertura del estrecho en el mismo plazo podría ser inviable. Se estima que la normalización del tránsito marítimo por el estrecho podría llevar semanas o incluso meses. Aproximadamente el 20% del suministro mundial de petróleo transita por esta vía fluvial.
Trump ha manifestado públicamente que otros países, especialmente aquellos europeos que dependen en gran medida del petróleo que pasa por el Estrecho de Ormuz, deberían asumir la responsabilidad de su reapertura. “Lo que pase con el estrecho, no nos va a importar”, declaró el mandatario en la Oficina Oval el martes por la noche, reiterando su creencia de que la guerra podría terminar en dos o tres semanas.
Paralelamente, el precio del petróleo se encamina a registrar una subida mensual récord, exacerbando las preocupaciones económicas globales.
