La terapia de células CAR-T, desarrollada inicialmente para el tratamiento del cáncer, está demostrando un potencial creciente como una opción prometedora para el abordaje de las enfermedades autoinmunes.
La patogénesis de estas enfermedades implica una interacción compleja entre la susceptibilidad genética y diversos factores ambientales. En este proceso, las células T y las células B colaboran para desencadenar y mantener respuestas inmunitarias anormales, lo que genera un ciclo autoinmune que deriva en inflamación crónica y daño en los tejidos. Entre las enfermedades autoinmunes sistémicas se encuentran la artritis reumatoide (RA) y el lupus eritematoso sistémico (SLE).
En relación con los avances terapéuticos, se han presentado datos sobre la seguridad y eficacia, tanto a corto como a largo plazo, del tratamiento con células CAR-T CD19 en 15 pacientes que padecían formas graves de tres enfermedades autoinmunes distintas.
