La firma del receptor Terique Owens por los Alouettes de Montreal no pasa desapercibida
Hijo de la antigua estrella de la NFL Terrell Owens, el jugador de 26 años ha aceptado un contrato de dos años con el equipo montrealés, un movimiento que plantea una pregunta legítima: ¿se trata de una simple estrategia de visibilidad o de una verdadera adquisición estratégica? Para el director general Danny Maciocia, la respuesta es clara: Owens representa, ante todo, una oportunidad deportiva real.
En un contexto donde la plantilla de receptores está en plena transición, los Alouettes tenían necesidades evidentes que cubrir. Austin Mack abandonó recientemente la organización tras su liberación, firmando posteriormente un contrato lucrativo con Edmonton. Por su parte, Charleston Rambo permanece como agente libre y podría buscar oportunidades en la NFL. Este vacío crea una ventana ideal para un jugador como Terique Owens, que posee un físico imponente y un potencial atlético innegable.
Un legado pesado, pero un perfil intrigante
Terique Owens atrae naturalmente la atención, tanto por su apellido como por su personalidad asertiva. Al igual que su padre, es reconocido por su aplomo y su franqueza. Sin embargo, Danny Maciocia insiste en el aspecto futbolístico: Owens es visto como un receptor capaz de estirar las defensas y realizar jugadas largas, una cualidad muy valorada en el sistema ofensivo montrealés.
Su paso con los 49ers de San Francisco, aunque limitado a partidos de pretemporada, le permitió demostrar destellos de talento, incluyendo una recepción de touchdown destacada durante la pretemporada. Con 1,90 m y 91 kg, posee el físico necesario para competir en la LCF, siempre y cuando se adapte rápidamente al juego canadiense.
Entre precedentes históricos y un nuevo contexto
Los Alouettes no son ajenos a las apuestas mediáticas. Bajo la era de Jim Popp, el equipo reclutó a varios exjugadores conocidos de la NFL, con resultados mixtos en el campo, pero con un impacto significativo en la visibilidad de la franquicia. Michael Sam sigue siendo el ejemplo más notable, atrayendo una considerable atención sin lograr establecerse de forma duradera.
Esta vez, el discurso de la organización es diferente. Si bien la notoriedad del apellido Owens sin duda generará entusiasmo en el estadio Molson durante el campamento de entrenamiento, Maciocia afirma creer sinceramente en el potencial del jugador. El campo tendrá la última palabra, pero para los Alouettes, esta apuesta parece reflexiva tanto en el plano deportivo como estratégico.
