La vida de Nikola Tesla, un inventor visionario responsable de innovaciones como la electricidad de corriente alterna y la conceptualización de la comunicación inalámbrica, terminó en soledad y dificultades económicas. Tras una exitosa carrera, Tesla falleció el 7 de enero de 1943, a los 86 años, en la habitación 33 del Hotel New Yorker en Manhattan, como consecuencia de una trombosis coronaria.
Su declive comenzó después de perder la competencia por la invención de la radio frente a Guglielmo Marconi en 1901, lo que llevó a la disminución del apoyo financiero de inversores como J.P. Morgan. Hacia 1912, Tesla desarrolló comportamientos compulsivos, como contar sus pasos, insistir en usar 18 servilletas y una obsesión por la limpieza, así como por los números 3, 6 y 9.
Tras su muerte, agentes del gobierno de los Estados Unidos se apoderaron de sus notas y archivos, generando especulaciones sobre su posible “rayo de la muerte”, un dispositivo que Tesla había mencionado y que podría haber revolucionado la guerra. La búsqueda se extendió a cualquier otra invención que pudiera ser de interés.
