El gobernador Greg Abbott se presentó ante un auditorio de ejecutivos, inversores y líderes corporativos en Fort Worth para defender el modelo económico de Texas como un referente a nivel nacional. En un formato de conversación informal, el gobernador afirmó que el corredor Dallas–Fort Worth ya no solo compite con los principales centros financieros e industriales de Estados Unidos, sino que los supera.
Abbott destacó tres pilares fundamentales que, según él, explican la continua llegada de grandes corporaciones y startups al estado: una carga impositiva entre las más bajas del país, un marco regulatorio favorable a la inversión y una fuerza laboral en expansión. Puede encontrar más información sobre esta presentación aquí.
Los sectores con mayor crecimiento en la región son los de semiconductores, movilidad avanzada y manufactura de precisión, áreas en las que Texas está desafiando a California e Illinois con resultados tangibles.
En los últimos cinco años, compañías como Tesla, Oracle, Hewlett Packard Enterprise y Charles Schwab han trasladado sus sedes principales a Texas.
Actualmente, el corredor Dallas–Fort Worth concentra a más de 24 empresas incluidas en la lista Fortune 500 con operaciones significativas en el estado, una cifra que Abbott citó como prueba del éxito del modelo texano.
Para el gobernador, esta tendencia no es pasajera, sino que representa un reordenamiento estructural de la economía estadounidense.
Abbott dedicó parte de su presentación a explicar qué distingue a Texas del resto de los estados.
Sin impuesto estatal sobre la renta personal, con una regulación ambiental y laboral que el gobernador describió como “racional y no punitiva” y con una población que crece a un ritmo más del doble del promedio nacional, el estado ofrece condiciones que, según Abbott, ningún otro estado puede replicar a corto plazo.
Para las empresas de manufactura avanzada, Texas representa actualmente la combinación más eficiente entre costo operativo y acceso a talento calificado en todo el país.
Abbott concluyó su intervención con una invitación directa a las empresas de todo el mundo: instalarse en Texas, afirmó, no es una apuesta, sino una decisión estratégica.
“Texas es la hoja de ruta para el futuro económico de Estados Unidos”, declaró ante el auditorio.
Para el gobernador, el corredor Dallas–Fort Worth representa hoy lo que Silicon Valley fue en la década de 1990: el lugar donde se define la próxima economía.
Este contenido fue producido por un equipo de LA NACION con la asistencia de la IA.
