Arqueólogos han logrado desentrañar cómo se fabricaban los textiles en la Edad del Bronce, gracias al análisis de fragmentos de tela quemada descubiertos en Beycesultan, en la actual Turquía. El sitio arqueológico, ocupado durante miles de años, reveló restos de un palacio destruido por el fuego, donde se encontraron estos valiosos fragmentos.
El estudio, publicado recientemente, se centra en dos fragmentos textiles carbonizados que se conservaron gracias a la propia carbonización, que estabilizó la tela y previno su descomposición. Estos hallazgos son particularmente significativos porque los textiles orgánicos rara vez sobreviven en el registro arqueológico.
Beycesultan fue un importante centro regional durante la Edad del Bronce, y las excavaciones, iniciadas en la década de 1950 y retomadas en 2007, han revelado evidencia de su importancia. El análisis de los fragmentos textiles ofrece una visión poco común de la producción textil durante la Edad Media y Tardía del Bronce (aproximadamente entre el 2000 y el 1200 a.C.), un período a menudo asociado con el período patriarcal de la Biblia.
Normalmente, los investigadores reconstruyen la producción textil antigua a través de herramientas como husos y pesos de telar, o mediante las impresiones dejadas por los textiles en la arcilla. Este nuevo estudio, sin embargo, proporciona evidencia directa del tejido en sí.
