Durante el período conocido como “Tierra Bola de Nieve”, hace aproximadamente 700 millones de años, el clima de la Tierra se detuvo. El planeta quedó cubierto de hielo, aislado de las variaciones estacionales: la primavera, el verano, el otoño y el invierno dejaron de existir. O, al menos, esa era la teoría.
Un reciente examen de antiguas rocas de la costa oeste de Escocia ha cambiado esta perspectiva, sugiriendo que hubo períodos durante la Tierra Bola de Nieve en los que el clima se reactivó.
Thomas Gernon y Chloe Griffin, de la Universidad de Southampton, junto con otros colegas, estudiaron rocas de las remotas islas Garvellachs que se depositaron durante el período de la Tierra Bola de Nieve.
Bajo un microscopio, pudieron examinar 2.600 capas exquisitamente conservadas, registrando los cambios climáticos año tras año. Las variaciones en el grosor de las capas revelaron ciclos climáticos similares a los que se observan en la actualidad, como los ciclos solares y las oscilaciones de El Niño.
Sus hallazgos, publicados en Earth and Planetary Science Letters, sugieren que tales eventos fueron raros durante la Tierra Bola de Nieve y que estas rocas en particular registraron un interludio fangoso que duró unos pocos miles de años, en el que una pequeña fracción del océano se descongeló y el clima despertó brevemente.
Pero estos hallazgos son más que una simple curiosidad. Arrojan luz sobre la sensibilidad del sistema climático de la Tierra y ofrecen indicaciones importantes sobre cómo podría responder la Tierra a las grandes perturbaciones en el futuro.
