La comunidad de Delft, en Ciudad del Cabo, se encuentra conmocionada tras una serie de ataques violentos que han tenido como blanco a operadores de taxis locales, dejando un saldo trágico de varias víctimas.
Tiroteo masivo en la terminal de taxis
El pasado jueves 12 de marzo, se registró un ataque armado durante la hora punta en la terminal de taxis ubicada en Delft Main Road, Voorbrug. Según los informes policiales, los atacantes se desplazaban en una Toyota Quantum blanca, la cual se detuvo en la terminal para abrir fuego contra tres operadores que se encontraban sentados dentro de un taxi estacionado.
Como resultado de este incidente, dos de las víctimas fallecieron en el lugar, mientras que una tercera murió posteriormente en el hospital. Tras el ataque, la unidad de Delitos Graves y Violentos de la policía se hizo cargo del caso, procediendo al acordonamiento de la zona para las investigaciones forenses.
Nueva ejecución y despliegue policial
La violencia no se detuvo ahí. Poco después, se reportó la ejecución de un jefe de taxis y una mujer, lo que obligó a las autoridades a intensificar la seguridad en la zona. La policía ha desplegado efectivos en las terminales y a lo largo de las rutas de taxis en Delft para monitorear la situación y prevenir nuevos enfrentamientos.

Clamor por mayor seguridad
Estos hechos se producen en un contexto de creciente tensión. Operadores de taxis, incluidos miembros afiliados a CATA, han manifestado su preocupación por el aumento de la violencia interna y han realizado marchas hacia estaciones de policía para exigir medidas concretas.
Entre las demandas principales de los transportistas se encuentran la instalación de cámaras de vigilancia en las terminales y el incremento de los patrullajes policiales para garantizar la seguridad tanto de los trabajadores como de los pasajeros.
