Desde 2010, los inmigrantes haitianos han sido elegibles para el Estatus de Protección Temporal (TPS) tras el devastador terremoto que azotó al país. Esta protección se ha extendido continuamente debido a las inseguras condiciones que persisten en Haití, incluyendo violencia generalizada, falta de vivienda y hambruna.
La situación en Haití, marcada por la inestabilidad y la crisis humanitaria, ha impedido el retorno seguro de sus ciudadanos, lo que ha motivado la prórroga constante del TPS para los haitianos que ya se encontraban en los Estados Unidos.
Las condiciones de vida en Haití, caracterizadas por la violencia, la falta de acceso a vivienda digna y la escasez de alimentos, continúan representando un riesgo significativo para la población, justificando así la extensión de estas medidas de protección.
