Las redes sociales han desempeñado un papel clave en la representación, el apoyo y el activismo de las personas trans*, contribuyendo a reducir los prejuicios y a fomentar la aceptación social. Sin embargo, plataformas como Facebook, Instagram y Threads han modificado sus políticas, permitiendo que términos discriminatorios y misóginos hacia personas trans* circulen sin ser filtrados ni bloqueados, llegando potencialmente a miles de millones de usuarios a nivel mundial.
Un estudio del Trevor Project, realizado en diciembre de 2025 con más de 12.000 participantes, demostró que el uso correcto del nombre y los pronombres preferidos por los jóvenes trans* y no binarios entre 13 y 24 años reduce de manera medible su riesgo de suicidio. Este hallazgo no es una mera impresión, sino un resultado basado en datos concretos.
Si bien las redes sociales pueden ser una herramienta para la difusión de información errónea y la discriminación, también ofrecen la oportunidad de sensibilizar al público sobre las violaciones de los derechos humanos y de solidarizarse con los activistas. Organizaciones como Amnistía Internacional están utilizando activamente estas plataformas, incluyendo TikTok, para llegar a un público más amplio y promover la protección de los derechos humanos.
Recientemente, Elon Musk, propietario de X (anteriormente Twitter), promovió publicidad del partido AfD en Alemania, alcanzando potencialmente a 250 millones de usuarios diarios. Asimismo, Mark Zuckerberg, de Meta, anunció el fin de la verificación de datos y las restricciones a las declaraciones políticas sobre migración y cuestiones de género.
