En la sombra del recuerdo del antiguo Doug Walters Stand, Travis Head está forjando paralelismos irresistibles.
Los héroes populares siempre han sido un accesorio importante en el cricket australiano, donde los aficionados tienden a verse a sí mismos, o algún aspecto imaginado de sí mismos, reflejado en el portador de la boina verde.
También aman la pureza y la excelencia, pero por cada hombre en un alto castillo, cada Greg Chappell o Steve Smith, debe haber un hombre de la calle, un Walters o un Head.
Travis Head was in fine form at the SCG on Monday.Credit: Getty Images
Las similitudes estilísticas fueron sorprendentes mientras Head se lanzaba contra los lanzadores de Inglaterra en una tarde de lunes cada vez más oscura. Los límites iniciales de Head, los tiros de tracción despreocupados hacia la Ladies Stand, fueron puramente al estilo de Dougie. Inglaterra ajustó sus líneas, pero siguió lanzando bolas a media altura, que Head cortaba en cuadrado, cayendo hacia la pierna, un espejo zurdo de aquel jugador.
Esto no quiere decir que Head no se aprovechara de las bolas completas cuando llegaban, sino que en lugar de entrar en sus golpes, los aborda desde una posición frontal, un golpe poco convencional directamente del manual no enseñable de ese gran innovador ancestral.
El cariño dura más que la admiración, y por la forma en que va, Head será tan querido como Walters.
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