Birmingham ha dado la bienvenida a Trillium, el más reciente restaurante de Glyn Purnell, un espacio que desafía las convenciones de la alta cocina. Olvídese de ambientes serios, música ambiental discreta y porciones minúsculas; Trillium es un torbellino de energía, con música animada y platos que llegan a la mesa rápidamente. Purnell, reconocido por establecimientos como Purnell’s y Plates, ha logrado crear un ambiente más relajado sin sacrificar la calidad que lo caracteriza.
Trillium se presenta como un intento genuino de un chef con estrella Michelin de trasladar lo mejor de su cocina a un escenario más informal, aunque igualmente sofisticado. La experiencia comienza con un bullicio de sentidos: mesas ligeramente inestables, sartenes chispeando y un menú que incluye combinaciones audaces como “carpaccio de ternera con cubo de caldo” y un “gougère XXL”.
La experiencia culinaria comienza con unos panecillos de leche esponjosos y salados, acompañados de una salsa misteriosa y aceitosa para mojar. Esta salsa, de color rojizo y con un sabor sorprendente a grasa de pollo con un toque de vinagre de malta, es solo un anticipo de lo que está por venir. Luego llega el gougère XXL, una creación voluptuosa rellena de queso Montgomery cheddar y coronada con una gruesa capa de gruyère y paprika. Según las reseñas, cualquier otro gougère palidecerá en comparación.
Trillium ofrece un servicio atento e informal, con sommeliers disponibles para guiar a los comensales a través de la carta de vinos, incluyendo opciones como el Villa Noria Amfòra orange wine. Sin embargo, también se puede disfrutar de un refrescante Aperol spritz con bruschetta cubierta de mermelada de algas y anchoas. Entre los platos destacados se encuentran el “huevo de pato cocido”, dos huevos cremosos servidos sobre tostadas de masa madre con pasta de almendras ahumadas y trufa, y la merluza de Cornualles con alubias y una salsa espelette rica y mantecosa.
Trillium, según las primeras impresiones, es un restaurante donde se puede disfrutar de la buena comida, relajarse y divertirse. Para terminar, un mousse de chocolate Manjari tibio puede ser una opción, aunque la tarta de crema caramelizada con helado del día suena aún más tentadora. Purnell parece haber logrado lo que muchos otros chefs han intentado: ofrecer una experiencia gastronómica de alta calidad sin pretensiones.
