Desde el inicio de su segundo mandato, las agresiones del presidente Donald Trump contra la prensa han trascendido la retórica y las políticas públicas, manifestándose en restricciones físicas impuestas a los periodistas. Reporters Sin Fronteras (RSF) ha documentado ocho medidas adoptadas por la administración estadounidense para limitar el acceso físico de los periodistas a áreas donde previamente podían ejercer su labor libremente.
RSF condena esta estrategia y hace un llamado a la administración Trump para que ponga fin a estas políticas, garantizando así la transparencia y la rendición de cuentas del gobierno. Desde enero de 2025, la administración Trump ha intensificado su confrontación con los medios de comunicación, recurriendo a demandas judiciales costosas, el cierre de medios financiados por el Estado y el acoso verbal a periodistas.
Limitar la presencia física de los periodistas en lugares clave del gobierno, tribunales y otros sitios importantes constituye otro medio para marginar a la prensa. Estas restricciones a veces se dirigen a un medio en particular, mientras que en otras ocasiones prohíben el acceso a toda la prensa. Esta táctica, que va en contra de la tradición bipartidista de la administración presidencial, impide que los periodistas formulen preguntas importantes, revelen información crucial e informen al público.
“Los ataques de Donald Trump contra la libertad de prensa a menudo se manifiestan de manera abstracta, a través de sus políticas y su retórica. Pero Donald Trump también está reduciendo el espacio físico reservado para el periodismo. Es una táctica muy básica, pero un duro golpe a la libertad de prensa”, señala RSF.
