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Trump e Irán: La estrategia de escalar para desescalar

by Editora de Noticias

El giro abrupto del presidente Donald Trump respecto a Irán —pasando de amenazar con que “toda una civilización morirá esta noche” a un retorno benigno a las negociaciones— ha dejado al mundo desconcertado. ¿Cuál era su estrategia?

Una posibilidad es que Trump haya aplicado una versión digital, a través de Truth Social, del concepto ruso de “escalar para desescalar”. Según diversos analistas occidentales, esta doctrina implica que Moscú utilizaría un arma nuclear táctica al inicio de un conflicto para forzar a un adversario más fuerte a retroceder en una confrontación convencional, aunque Rusia niega la existencia de tal estrategia.

En este sentido, Trump podría haber llevado la retórica y las amenazas al límite el pasado martes para encontrar una salida a una guerra en la que, a pesar de contar con una ventaja militar abrumadora, Estados Unidos se encontraba en una situación de desventaja estratégica.

Si bien el uso de armamento nuclear nunca estuvo realmente en juego, la magnitud del poder militar estadounidense y las palabras del mandatario generaron tal especulación que la Casa Blanca tuvo que desmentir informes sobre planes de usar armas nucleares tras sus amenazas de destruir “toda una civilización”. Incluso algunos de sus antiguos seguidores llegaron a acusarlo de amenazar con un genocidio.

Sigue siendo incierto si esta maniobra logró que el adversario se rindiera. No obstante, la drástica escalada verbal, acompañada de ataques reales de Estados Unidos e Israel contra la infraestructura petrolera y ferroviaria de Irán, sirvió como un marco que permitió a Trump tomar una vía de salida que probablemente ya estaba disponible, presentándola como una respuesta a sus propias amenazas.

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Según un comunicado de Trump en Truth Social, publicado aproximadamente una hora y media antes de su fecha límite, la decisión de aceptar un alto el fuego de dos semanas fue impulsada por el gobierno de Pakistán, que ha servido de intermediario. El presidente señaló que una propuesta de 10 puntos recibida por parte de Irán —la cual llegó el día anterior a las amenazas más graves— era suficiente para iniciar las negociaciones. El gobierno iraní también ha confirmado su acuerdo con el cese al fuego.

De acuerdo con The New York Times, la propuesta de Irán incluye una garantía de no ser atacado nuevamente, el fin de los ataques israelíes contra Hezbolá en el Líbano y el levantamiento de las sanciones a cambio de la reapertura del Estrecho de Ormuz. Sin embargo, el documento no contempla la entrega del arsenal de uranio remanente ni el cese del enriquecimiento futuro, demandas que han sido centrales para Estados Unidos en diversos momentos del conflicto.

El ministro de Exteriores de Irán indicó que se permitirá el paso seguro de buques internacionales por el Estrecho durante dos semanas, siempre que coordinen con el ejército iraní. Teherán ha calificado el anuncio de Trump como una victoria total, afirmando que el presidente aceptó sus términos en su totalidad, aunque resulta difícil imaginar que Estados Unidos conceda a Irán libertad total para construir una bomba nuclear.

Desde una perspectiva estratégica, el cierre del Estrecho de Ormuz cambió la balanza del conflicto al convertir la economía global en un arma, otorgando a Teherán un apalancamiento potente mientras absorbía los golpes militares. Incluso si el Estrecho se reabre ahora, Irán conservará la capacidad de cerrarlo nuevamente, lo que podría ser un disuasor más flexible y efectivo que sus misiles o sus aliados regionales.

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A pesar de esto, Irán se encuentra en una posición precaria: sus defensas están agotadas, sus mandos superiores han sido diezmados por ataques selectivos y es más vulnerable que nunca a desafíos internos y externos. En Israel, expertos y funcionarios sospechaban que la guerra duraría solo lo que Trump permitiera, y parecen satisfechos con el daño infligido a la economía y los misiles iraníes.

En lugar de una victoria clara o una desescalada definitiva, este episodio podría ser una aplicación más de la estrategia conocida en el Medio Oriente como “cortar el césped” (mowing the grass).

En paralelo a estas tensiones, el presidente Trump ha minimizado la importancia de los informes que sugieren que Rusia compartió inteligencia con Irán para ayudar a Teherán a atacar activos y personal militar estadounidense en el Medio Oriente, calificando el hecho como inconsecuente.

Por su parte, Rusia ha instado a Estados Unidos a abandonar el lenguaje de los ultimátums y retomar las negociaciones con Irán, advirtiendo además contra posibles ataques a sitios civiles, como Bushehr.

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