El expresidente Donald Trump podría ofrecer más detalles este jueves sobre su propuesta de una “Junta de Paz” internacional, en un momento en que persisten interrogantes sobre su composición y alcance.
Trump planteó inicialmente esta idea el año pasado, como parte de un plan negociado por su administración para poner fin a la guerra entre Israel y Hamás. La junta está concebida como un “organismo internacional de transición” que podría ayudar a supervisar un nuevo gobierno tecnocrático en la Franja de Gaza y financiar la reconstrucción del territorio palestino.
Según el plan de paz, este organismo se compromete a “aplicar los mejores estándares internacionales para crear una gobernanza moderna y eficiente que sirva al pueblo de Gaza y favorezca la atracción de inversiones”.
La Casa Blanca declaró la semana pasada que la junta desempeñará un papel en la implementación del acuerdo de paz de Gaza, “proporcionando supervisión estratégica, movilizando recursos internacionales y garantizando la rendición de cuentas a medida que Gaza pasa del conflicto a la paz y el desarrollo”.
La junta estará liderada por un comité ejecutivo que incluirá al Secretario de Estado Marco Rubio, al enviado especial de EE. UU. Steve Witkoff, al yerno de Trump, Jared Kushner, al ex primer ministro británico Tony Blair y al presidente del Grupo Banco Mundial, Ajay Banga, entre otros.
Se espera que el propio Trump presida la organización. Durante una conferencia de prensa el año pasado, el expresidente afirmó que su liderazgo en la junta no fue solicitado, pero que es necesario “para asegurarnos de que esto funcione”, a pesar de su apretada agenda.
Un funcionario estadounidense informó a CBS News, confirmando un reporte de Bloomberg, que los países pueden contribuir con mil millones de dólares a la Junta de Paz para convertirse en miembros permanentes, en lugar de tener una membresía de tres años. El funcionario aclaró que la contribución no es un requisito para ser miembro.
El mismo funcionario aseguró a CBS News que todas las contribuciones se utilizarán para la reconstrucción de Gaza y que “prácticamente cada dólar” recaudado se destinará al mandato de la Junta. Se evitarán “salarios exorbitantes” y “excesiva burocracia”, añadió.
