El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sorprendió a la comunidad internacional el lunes 23 de marzo al anunciar que su administración había mantenido “conversaciones muy buenas y productivas” con Irán con el objetivo de poner fin al conflicto en curso. En un giro inesperado, Trump también pospuso las amenazas de ataques contra la infraestructura energética iraní, luego de haber emitido un ultimátum de 48 horas al país.
Teherán negó rápidamente la existencia de negociaciones. Sin embargo, más tarde ese mismo día, Trump declaró que continuaría los supuestos diálogos con representantes iraníes por vía telefónica, afirmando que ambas partes habían alcanzado “puntos de acuerdo importantes”.
Durante una conversación con periodistas en Florida, Trump reveló que Estados Unidos se había reunido con “el más respetado y el líder” del régimen iraní, aunque aclaró que no se trataba del líder supremo. Identificó a esta figura como Mojtaba Jamenei.
El mandatario estadounidense se abstuvo de revelar las identidades de los negociadores iraníes, justificando su decisión con el temor por su seguridad. Esta actitud plantea interrogantes sobre el cambio de rumbo de Trump, quien, pocos días antes, había amenazado con destruir la infraestructura energética de Irán.
El rol de la mediación internacional
Analistas y fuentes consultadas por DW señalan que la diplomacia discreta llevada a cabo por Egipto, Turquía y Pakistán ha jugado un papel crucial en la reducción de la tensión, a pesar de las negaciones de Teherán.
Según información proporcionada por una fuente turca al sitio web Middle East Eye, Turquía estaría intentando formar un frente unificado en las negociaciones para contrarrestar la influencia israelí, colaborando con actores europeos, de la región del Golfo y otros actores regionales para facilitar una solución al conflicto.
El Ministerio de Asuntos Exteriores turco se ha negado a confirmar si ha transmitido mensajes entre Irán y Estados Unidos durante el fin de semana.
Por su parte, el Ministerio de Asuntos Exteriores egipcio ha indicado que está llevando a cabo “esfuerzos y comunicaciones constantes” con todas las partes involucradas.
Pakistán como posible sede de negociaciones
Un alto funcionario pakistaní, bajo condición de anonimato, declaró a DW que “Islamabad ha estado colaborando activamente con ambas partes desde el inicio de la guerra”.
“El jefe del Ejército pakistaní, Asim Munir, y el primer ministro, Shehbaz Sharif, han estado en contacto con altos funcionarios estadounidenses e iraníes para mediar y ayudar a poner fin a la guerra. Islamabad podría ser un posible lugar para las conversaciones de alto nivel”, afirmó.
Una fuente diplomática reveló a DW que el ministro de Asuntos Exteriores pakistaní, Ishaq Dar, está en contacto directo con funcionarios iraníes y también está dialogando con líderes de los países del Golfo para obtener apoyo para las iniciativas de mediación.
Michael Kugelman, experto en Asia Meridional radicado en Washington, confirmó a DW que “Pakistán está aprovechando sus estrechos vínculos tanto con Estados Unidos como con Irán, una situación de la que pocos países pueden presumir, y está hablando con ambas capitales para intentar sacarlas del abismo”.
Posibles interlocutores iraníes
El funcionario pakistaní consultado por DW mencionó al ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, y al presidente del Parlamento, Mohammad Bagher Qalibaf, como posibles contactos en cualquier diálogo con la administración Trump.
Analistas sugieren que Qalibaf se ha convertido en el líder de facto de Irán en tiempos de guerra tras el asesinato de Ali Larijani, exsecretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional. El nuevo líder supremo, Mojtaba Jamenei, aún no ha realizado apariciones públicas y existen informes sobre su posible fallecimiento o grave estado de salud.
El presidente del Parlamento, Qalibaf, es considerado una figura política “muy ambiciosa” que ha aspirado a la presidencia en tres ocasiones sin éxito. Según dos funcionarios estadounidenses citados por Politico, este hombre de 64 años “podría liderar Irán y negociar con la administración Trump en la siguiente fase de la guerra”. Qalibaf, por su parte, niega cualquier contacto con Estados Unidos.
Qalibaf, junto con el presidente Masoud Pezeshkian y Hasan Rohaní, un político iraní que ocupó la presidencia entre 2013 y 2021, son considerados figuras moderadas dentro del régimen iraní y podrían estar interesados en alcanzar un acuerdo negociado entre Irán y Estados Unidos.
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