Nicolò relata haber conocido a una mujer llamada Regina, quien sufría de tuberculosis y temía por su vida. Debido a su debilidad, no pudo llevar a sus hijos al hospital, por lo que los dejó al cuidado de una persona conocida cerca de un mercado, bajo un árbol, con algunos alimentos y pertenencias, esperando poder regresar por ellos después de varias semanas de tratamiento. Según su testimonio, fue una situación desgarradora.
El hospital Ameth Bek de Médicos Sin Fronteras (MSF), el único centro de atención hospitalaria que funciona en la región, se encuentra cada vez más saturado de pacientes. Los equipos médicos se centran en servicios de emergencia, incluyendo cirugía, atención hospitalaria y servicios de maternidad. Entre enero y septiembre, MSF brindó atención quirúrgica a 1.240 pacientes, incluyendo aquellos con heridas relacionadas con la violencia.
