Turquía está acelerando su despliegue de sistemas de almacenamiento de baterías, buscando superar el ritmo de la Unión Europea en medio de una crisis de combustibles fósiles, según reporta The Guardian. Este fenómeno, descrito como un “boom” de baterías, supone un giro energético global para la nación.
No obstante, la transición energética del país presenta contradicciones significativas. De acuerdo con la Türkiye Electricity Review 2026 y análisis de Ember, Turquía mantiene un subsidio al carbón de 8.700 millones de dólares, una cifra que entra en conflicto con sus propios objetivos de energías renovables.
En paralelo, se ha identificado que la implementación de energía solar y el desarrollo de la flexibilidad son elementos fundamentales para hacer frente a los crecientes desafíos de refrigeración que enfrenta el país.
