Péter Magyar logra una victoria histórica en Hungría y pone fin a los 16 años de mandato de Viktor Orbán
En un giro político trascendental, Péter Magyar, líder del partido de centro-derecha Tisza, se ha alzado con una victoria aplastante en las elecciones parlamentarias de Hungría. Este resultado marca el fin de los 16 años de poder del primer ministro Viktor Orbán, quien aceptó su derrota calificando el resultado como «doloroso» pero «claro».

Según los datos oficiales, el partido Tisza está camino a asegurar una mayoría cualificada de dos tercios en el parlamento, con una proyección de 137 escaños de los 199 disponibles. Esta contundente victoria se produjo en una jornada marcada por una participación ciudadana récord, alcanzando el 77,8%, superando la cifra anterior del 70,5% registrada en 2002.
Ante una multitud celebrando en las riberas del Danubio, Magyar afirmó que, juntos, han «liberado a Hungría» del régimen de Orbán, destacando que ningún partido había recibido anteriormente un mandato tan sólido en la historia de la Hungría democrática. Durante su campaña, Magyar centró su discurso en la lucha contra la corrupción y en la mejora de sectores críticos como la sanidad y una economía que se encontraba estancada.
Reacciones internacionales y el impacto en Europa
El resultado ha sido recibido con entusiasmo por diversos líderes europeos. El primer ministro polaco, Donald Tusk, calificó el triunfo de la oposición proeuropea como «glorioso», señalando que estas elecciones demuestran que Europa no se encuentra en un camino inevitable hacia el autoritarismo. «Hungría, Polonia, Europa. ¡De vuelta juntos!», celebró Tusk.
Por su parte, el expresidente de Estados Unidos, Barack Obama, describió la victoria de Magyar como un triunfo para la democracia no solo en el continente europeo, sino a nivel global. En la misma línea, el líder demócrata Chuck Schumer señaló que los «aspirantes a dictadores» terminan perdiendo su aceptación.
Mientras que para los líderes de la Unión Europea este cambio representa un alivio —dado que Orbán había sido una figura conflictiva para el bloque—, el resultado supone un revés para el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien había respaldado abiertamente al líder nacionalista y pro-ruso durante la campaña.
Por su parte, Viktor Orbán había intentado movilizar el voto basando su estrategia en el temor a que Hungría pudiera verse arrastrada al conflicto en Ucrania, un argumento que no fue suficiente para retener el poder frente a la propuesta de renovación liderada por Magyar.
