La diferenciación competitiva en el mercado de televisores reside cada vez más en una experiencia de inteligencia artificial más completa, complementada con servicios de videojuegos que eliminan la necesidad de consolas externas. Un factor clave a considerar por los consumidores es la disponibilidad de actualizaciones gratuitas del sistema operativo por parte del fabricante, con un horizonte de cinco a siete años, para evitar una obsolescencia prematura del dispositivo.
Pequeñas pero Potentes
No todas las televisores de menor tamaño ofrecen las mismas prestaciones. TCL, por ejemplo, es actualmente la única marca que incorpora la tecnología QLED en pantallas a partir de 32 pulgadas, permitiendo una reproducción de colores más vivos y realistas.
La resolución Full-HD, estándar en la televisión abierta y en los planes básicos de los servicios de streaming, representa otra ventaja significativa en esta gama de televisores.
“Optar por una televisión QLED es la opción más recomendable para aquellos que planean ubicar el televisor en espacios bien iluminados, como dormitorios u oficinas, ya que el panel de puntos cuánticos garantiza un brillo superior y colores que no se ven deslavados por la luz natural”, explica JC Rodrigues, profesor de Plataformas Digitales y Comportamiento del Consumidor en la ESPM.
Para aquellos consumidores que buscan un televisor pequeño, con un tamaño de pantalla entre 32 y 43 pulgadas, y que incluya control remoto con capacidad para recibir comandos de voz, las opciones de Philips, Aiwa y Hisense son alternativas a considerar.
