Un hombre llamado Franklin tuvo una experiencia bastante peculiar. Mientras estaba en el baño, escuchó cantos provenientes, según él, de su propio cuerpo. Cada vez que orinaba, la melodía se hacía presente, lo que lo llevó a pensar que estaba perdiendo la cordura.
Desconcertado por este fenómeno, Franklin descartó cualquier fuente externa de sonido, como su teléfono móvil, la radio o la televisión. Sin embargo, la música persistía cada vez que utilizaba el baño. Ante la incertidumbre, decidió consultar a su urólogo para buscar una explicación a este insólito suceso.
La publicación original plantea una pregunta intrigante: ¿Uroaming o Song Wifi? Aunque no se explica la conexión entre estos servicios y la experiencia de Franklin, la anécdota ha generado curiosidad y debate.
El hombre tuvo una cita con su urólogo ayer.
