El uso de los drones, técnicamente conocidos como aeronaves de pilotaje remoto (APR), se define por la ausencia de un piloto humano a bordo. Estos vehículos pueden ser gestionados mediante un software de control de trayectoria a través de un ordenador integrado en la aeronave o mediante el control remoto de un piloto o navegador situado en tierra o en otras ubicaciones.
Terminología y normativa técnica
En el ámbito tecnológico, estos sistemas son identificados mediante diversos acrónimos, mayoritariamente de origen anglosajón, tales como:
- UAV (unmanned aerial vehicle)
- UAS (unmanned aerial system) o sistema aéreo sin piloto
- RPA (remotely piloted aircraft)
- RPV (remotely piloted vehicle)
- ROA (remotely operated aircraft)
- UVS (unmanned vehicle system)
La clasificación como “aeromóvil” implica que, sin importar la ubicación del piloto o la tripulación de vuelo, todas las operaciones deben regirse por las mismas normas y procedimientos aplicables a los aviones con tripulación a bordo.
Aplicaciones y sectores de uso
Si bien su implementación en el sector militar ya está consolidada, el uso de los drones está creciendo aceleradamente en aplicaciones civiles. Actualmente, se emplean en diversas áreas estratégicas:
- Inspección de infraestructuras y construcciones.
- Operaciones de prevención y respuesta ante emergencias por incendios.
- Tareas de seguridad no militares y vigilancia de oleoductos.
- Actividades de investigación y teledetección.
En términos generales, el pilotaje remoto permite ejecutar misiones calificadas como “aburridas, sucias y peligrosas” (dull, dirty and dangerous), lo que frecuentemente conlleva costes económicos y éticos menores en comparación con el uso de medios aéreos tradicionales.
