Un estudio reciente ha revelado que, si bien una dieta vegetariana puede reducir el riesgo de ciertos tipos de cáncer, también podría aumentar el riesgo de otros. Investigadores de la Universidad de Oxford en el Reino Unido analizaron datos de más de 1.8 millones de personas durante un promedio de 16 años, comparando la incidencia de 17 tipos de cáncer entre personas con diferentes hábitos alimenticios: consumidores de carne, consumidores de aves de corral, pescetarianos, vegetarianos y veganos.
Los resultados indicaron que los vegetarianos tienen un riesgo un 21% menor de cáncer de páncreas, un 12% menor de cáncer de próstata, un 9% menor de cáncer de mama, un 28% menor de cáncer de riñón y un 31% menor de mieloma múltiple, en comparación con los consumidores de carne. Sin embargo, el riesgo de cáncer de esófago, específicamente el carcinoma de células escamosas, fue aproximadamente el doble en los vegetarianos que en los consumidores de carne.
Los investigadores sugieren que estas diferencias podrían estar relacionadas con deficiencias en nutrientes esenciales como las vitaminas del grupo B. Además, se observó que los vegetarianos tienen un riesgo un 40% mayor de cáncer de colon, posiblemente debido a una menor ingesta de calcio, que se encuentra por debajo de las recomendaciones diarias en este grupo.
Aunque el estudio se basa en observaciones y no puede establecer una relación causal directa, los investigadores recomiendan que los vegetarianos consideren complementar su dieta con nutrientes como calcio, riboflavina y zinc, ya sea a través de suplementos o alimentos fortificados, para optimizar la prevención del cáncer.
