América Latina amaneció consternada este sábado 3 de enero con las imágenes de los bombardeos estadounidenses nocturnos en Venezuela y el anuncio de la captura del presidente Nicolás Maduro. “Se trata de un momento histórico, no visto desde el secuestro del expresidente [Manuel] Noriega en Panamá en 1989 por Estados Unidos”, reaccionó Carlos Pérez Ricart, profesor de relaciones internacionales del Centro de Investigación y Enseñanza Económicas, en México. “Por ilegítimo y represivo que haya sido el presidente Maduro, nada justifica su secuestro ni una intervención militar de Estados Unidos.”
Las reacciones de los líderes latinoamericanos han sido diametralmente opuestas, dependiendo de su posición en el espectro político. Liderados por la izquierda, Colombia, México y Brasil, que habían intentado en las últimas semanas una mediación entre el régimen venezolano y la administración Trump, condenaron firmemente la intervención estadounidense. El colombiano Gustavo Petro fue el primero en reaccionar en X durante la noche del viernes, anunciando “el despliegue de fuerzas militares [de su país] en la frontera con Venezuela para evitar una llegada masiva de refugiados. Colombia rechaza la agresión contra la soberanía de Venezuela y de América Latina”.
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