Con la intervención militar estadounidense en Venezuela y la captura del presidente Nicolás Maduro, la atención se ha centrado nuevamente en lo que Estados Unidos considera su “patio trasero”: el continente americano. A través de esta operación unilateral, el presidente Donald Trump ha reafirmado públicamente su adhesión a las doctrinas de sus predecesores James Monroe y Theodore Roosevelt, estableciendo en esencia que América, de norte a sur, debe ser una esfera de influencia exclusiva de Estados Unidos, reservándose el derecho a intervenir, incluso militarmente, para salvaguardar sus intereses.
La cuestión de la inmigración ilegal, que afecta a todo el continente –particularmente a América Central– también influye en las decisiones de Donald Trump para “administrar” su área de influencia continental. El mandatario estadounidense no duda en presionar a sus vecinos para que acepten el retorno forzoso de los migrantes detenidos en todo el territorio de Estados Unidos.

Par Bernard Padoan
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