Para muchos, unas vacaciones representan la oportunidad de desconectar y disfrutar de un merecido descanso. Sin embargo, para los amantes de los animales, los viajes pueden convertirse en una ocasión para conectar con la naturaleza y la fauna local. Loong Lim, ejecutivo del sector financiero, lo ejemplifica: “Nuestro perro, Sandy, es como un hijo para nosotros”, afirma. “Desafortunadamente, es demasiado grande para viajar en cabina, por lo que buscar actividades con animales durante nuestros viajes ayuda a llenar el vacío que deja”.
Lim prefiere experiencias al aire libre, como safaris, visitas a granjas y santuarios de rescate animal, durante sus vacaciones. Según explica, “ofrecen una experiencia muy diferente a unas vacaciones centradas en la ciudad, y una oportunidad para reconectar con la naturaleza, algo que nos resulta difícil en Singapur”.
Recientemente regresado de un viaje a Nueva Zelanda, Lim recomienda una experiencia única: un paseo en barco para observar delfines. Lo particular de estos tours es que cada embarcación cuenta con un perro entrenado para detectar la presencia de delfines. Aunque en su visita, los canes “no lograron encontrar delfines de la especie Hector ese día, pero compensaron con abundante cariño y mimos”, bromea Lim. Una experiencia que, sin duda, añade una nueva actividad a su lista de deseos.
Otra opción es elegir destinos conocidos por su rica fauna. El Jardín de Pájaros de Yuen Po Street en Hong Kong, por ejemplo, es un paraíso para los aficionados a las aves, repleto de pájaros cantores, loros y artesanos locales que elaboran jaulas de bambú o teca de forma tradicional. Aunque este lugar está en su lista de pendientes, Lim deberá visitarlo solo, ya que su esposa tiene un gran temor a las aves.
