La Audiencia Nacional ha iniciado esta semana el juicio, tras doce años, contra el empresario Javier López Madrid, el comisario jubilado José Manuel Villarejo y su socio, Rafael Redondo. Los tres están acusados de un presunto delito de cohecho. López Madrid declaró en primera instancia, negando haber contratado a Villarejo para acosar a la doctora Elena Pinto.
Durante su declaración, y a petición de la acusación popular, se aplicaron medidas de protección a la doctora Pinto, amparadas por el Estatuto de la Víctima. El día de su citación, la seguridad de la Audiencia Nacional la acompañó a una sala reservada, evitando el contacto con los acusados y otros testigos. En este espacio, la doctora Pinto estuvo acompañada por una ex abogada de la asociación Clara Campoamor, personada en un caso penal relacionado con una agresión sufrida por la doctora, presuntamente a manos de Villarejo por encargo de López Madrid, investigado en el Juzgado de Instrucción número 39 de Madrid.
La abogada de la acusación popular solicitó que Villarejo abandonase su posición habitual en la sala para evitar el contacto visual con la doctora Pinto. Sin embargo, la magistrada Palacios rechazó la petición al considerar que no existía base normativa para obligar al ex policía a moverse, dado su estatus de abogado.
La dermatóloga, visiblemente afectada, relató que la primera visita de López Madrid y Redondo a su consulta en 2013 fue “desagradable” y le generó “miedo”, dando inicio a un periodo en el que se sintió amenazada, aunque en ese momento no presentó denuncia contra López Madrid, yerno de Villar Mir.
El caso que se investiga en la Audiencia Nacional se centra en la acusación de cohecho. La doctora Pinto ha denunciado que López Madrid le admitió haber recurrido a Villarejo por su habilidad para crear coartadas y “hundir cualquier denuncia” en su contra, debido a las amenazas que estaba recibiendo a través de diversos medios, incluyendo llamadas, mensajes y visitas.
Tanto López Madrid, ex consejero de OHL, como Villarejo han negado rotundamente estas acusaciones. López Madrid declaró que el contacto con Villarejo se produjo por recomendación de un amigo común, motivado por la desesperación del empresario ante las acusaciones de infidelidad que recibía él, su familia y sus amigos, con el objetivo de “destrozarle la vida”.
