Andalucía se enfrenta a una nueva temporada de mosquitos que pueden transmitir enfermedades como el virus del Nilo, el dengue y el zika. El consejero de Sanidad, Presidencia y Emergencia, Antonio Sanz, ha anunciado que la vigilancia se ampliará más allá del virus del Nilo occidental (VNO) dentro del Plan Estratégico de Vigilancia y Control Integral de Vectores.
Según la consejería de Sanidad andaluza, actualmente 117 municipios presentan un nivel alto de circulación de mosquitos, 302 un nivel medio y 366 un nivel bajo. Las intensas lluvias recientes, seguidas de temperaturas cálidas, han favorecido la proliferación de estos insectos.
En 2025 se registraron 17 casos de dengue, 14 de chikungunya y siete sospechosos de zika en Andalucía, todos ellos importados por personas que habían viajado al centro o sur de América.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) indica que la mayoría de las infecciones por el virus del Nilo Occidental son asintomáticas. aproximadamente el 80% de las personas infectadas no desarrollan síntomas, lo que dificulta su detección y favorece su propagación.
Cuando aparecen síntomas, suelen ser leves o moderados y pueden confundirse con otras infecciones virales. Los más comunes incluyen fiebre, dolor de cabeza, fatiga, dolores musculares y articulares, náuseas y vómitos. En algunos casos, también pueden presentarse erupciones cutáneas e inflamación de los ganglios linfáticos, con un período de incubación de entre 3 y 14 días tras la picadura del mosquito.
En un porcentaje reducido de casos (alrededor de 1 de cada 150 infectados), la enfermedad puede evolucionar a formas graves, conocidas como enfermedades neuroinvasoras, como encefalitis, meningitis o poliomielitis del Nilo Occidental. Estas complicaciones pueden causar fiebre alta, dolor de cabeza intenso, rigidez en el cuello, desorientación, convulsiones, temblores, debilidad muscular severa, parálisis e incluso coma, aumentando el riesgo de secuelas neurológicas permanentes o fallecimiento.
Actualmente, no existen vacunas ni tratamientos antivirales específicos para el virus del Nilo Occidental. El tratamiento se centra en aliviar los síntomas y brindar atención de soporte, especialmente en los casos graves que requieren hospitalización. Por ello, la prevención es fundamental, incluyendo evitar las picaduras de mosquitos mediante repelentes, ropa protectora y la eliminación de criaderos.
Se recomienda buscar atención médica inmediata ante la aparición de síntomas graves tras una posible exposición al virus. Las personas mayores de 50 años y aquellas con sistemas inmunológicos debilitados, como pacientes con enfermedades crónicas o en tratamiento inmunosupresor, presentan un mayor riesgo de complicaciones y deben estar especialmente atentas a cualquier signo de alarma.
