El presidente venezolano, Nicolás Maduro, se encuentra detenido en Nueva York. Su vicepresidenta, una estrecha aliada del depuesto dictador, ha recibido elogios desde Washington a pesar de su cercanía con el régimen anterior. Ahora, parece que se avecina un nuevo paso en el proceso de distensión entre ambos países.
Según fuentes estadounidenses, la nueva presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, realizará próximamente una visita a Estados Unidos, lo que representa una señal adicional de la disposición del presidente Donald Trump a colaborar con el nuevo liderazgo del país rico en petróleo. Un alto funcionario de la Casa Blanca declaró que la visita de Rodríguez se concretará pronto, aunque aún no se ha fijado una fecha. Rodríguez se convertiría así en la primera jefa de Estado venezolana en visitar Estados Unidos en más de 25 años, excluyendo a los presidentes que hayan asistido a reuniones de la ONU en Nueva York.
Tras la captura del presidente izquierdista Nicolás Maduro durante una operación militar estadounidense en Caracas a principios de enero, su vicepresidenta Rodríguez fue nombrada presidenta interina. Maduro fue trasladado a Nueva York, donde se enfrenta a un juicio por cargos de “narcoterrorismo”. Las sanciones estadounidenses impuestas a la presidenta interina, incluyendo la congelación de sus activos, siguen vigentes. La invitación a Rodríguez podría marcar un punto de inflexión en las relaciones entre Washington y Caracas.
Aunque Rodríguez fue una estrecha colaboradora de Maduro, Trump se mostró dispuesto a cooperar con ella siempre y cuando su gobierno cumpla con las exigencias de Washington. Tras una conversación telefónica hace aproximadamente una semana, el presidente estadounidense calificó a la venezolana como “fantástica”. Rodríguez autorizó a Estados Unidos, que aún mantiene buques de guerra frente a las costas venezolanas, a vender petróleo venezolano, facilitó la inversión extranjera y liberó a decenas de presos políticos.
Posible resistencia dentro del gobierno
La visita a Estados Unidos de Rodríguez, aún no confirmada por fuentes venezolanas, podría resultar difícil de justificar para la presidenta interina dentro de su propio gobierno, cuyos miembros acusan a Washington de mantener una política imperialista. El ministro del Interior, Diosdado Cabello, y el ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, siguen siendo figuras influyentes. Según analistas, no es seguro que le brinden su apoyo.
La semana pasada, Trump recibió a la política opositora venezolana y galardonada con el Premio Nobel de la Paz, María Corina Machado, y recibió de ella la medalla del Premio Nobel de la Paz. Tras dudar inicialmente de la capacidad de Machado para controlar a las poderosas fuerzas armadas y servicios de inteligencia venezolanos, Trump dijo que “acogería con beneplácito” su participación “de alguna forma”.
El partido de Machado se considera ganador de las elecciones de 2024, en las que Maduro fue declarado oficialmente vencedor. Washington también acusa a Maduro de haber robado la victoria.
