La deficiencia de vitamina D durante el embarazo aumenta el riesgo de alergias y debilidad inmunológica en los niños
Una investigación reciente ha revelado que la falta de vitamina D en mujeres embarazadas y fetos puede provocar una disminución de la función inmunológica en los niños después del nacimiento, haciéndolos más vulnerables a las alergias.

El estudio fue realizado por un equipo de investigación liderado por el profesor Hong Su-jong del Centro Médico Nacional, con el apoyo del Instituto Nacional de Salud de Corea. Los investigadores llevaron a cabo un seguimiento de 322 niños de entre 3 y 9 años que formaban parte de una cohorte de nacimiento sobre enfermedades alérgicas respiratorias, evaluando sus reacciones a alérgenos comunes como el polen, los ácaros del polvo y las mascotas.
Tras un análisis integrado de metabolitos y proteómica en la sangre, los resultados mostraron que los niños con “sensibilización múltiple” —aquellos que reaccionan simultáneamente a varios alérgenos— presentaban un aumento de vitamina D en estado inactivo, la cual no puede actuar inmediatamente en el organismo.
El estudio también determinó que, a medida que aumentaba la vitamina D inactiva, también se incrementaban los indicadores de inflamación inmunológica, las proteínas relacionadas con el estrés oxidativo y la concentración de sustancias de respuesta inmunitaria ligadas a las alergias.
Además, al analizar la relación entre el nacimiento y la infancia, los investigadores encontraron que los niños que nacieron con concentraciones más bajas de vitamina D en la sangre del cordón umbilical tendieron a presentar niveles más elevados de metabolitos de vitamina D inactiva durante la niñez.
Ante estos hallazgos, Kim Won-ho, director del Departamento de Investigación de Convergencia de Enfermedades Crónicas del Instituto Nacional de Salud, destacó que mantener niveles adecuados de vitamina D durante el embarazo es una base fundamental para la formación del equilibrio inmunológico de los hijos.
Para lograr este equilibrio, el experto recomienda una gestión nutricional que incluya la toma de suplementos de vitamina D y la exposición adecuada al sol, sugiriendo sesiones de entre 5 y 30 minutos al menos dos veces por semana.
