Un nuevo estudio sugiere que vivir en ciudades podría disminuir el riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular. Investigadores de la Universidad de Michigan encontraron que los residentes en áreas más desarrolladas, con más edificios, aceras e infraestructura, tienen un riesgo 2.5% menor de experimentar un primer accidente cerebrovascular en comparación con aquellos que viven en áreas menos desarrolladas.
Esta investigación se produce en un contexto de aumento de la incidencia de accidentes cerebrovasculares en países de bajos y medianos ingresos, especialmente en la India, debido al crecimiento de la población, el envejecimiento y una mayor exposición a factores de riesgo.
Además, otros estudios indican que el consumo moderado de vino puede reducir el riesgo de morir por enfermedades cardiovasculares en un 21 por ciento.
