El atleta de skeleton Vladislav Heraskevich, nacido en Kiev en 1999, se convirtió en el primer ucraniano en competir en esta disciplina en los Juegos Olímpicos de Pyeongchang, Corea del Sur, en 2018. También participó en los Juegos de Pekín 2022. Durante la tercera de cuatro rondas en Pekín, Heraskevich exhibió un cartel con el mensaje “No a la guerra en Ucrania”, tan solo trece días antes de que comenzara la invasión rusa.
Desde entonces, Heraskevich ha utilizado sus competiciones como plataforma para denunciar el sufrimiento del pueblo ucraniano y solicitar sanciones más severas contra el deporte ruso. En la ceremonia inaugural de los Juegos de Milán-Cortina 2026, el deportista tuvo el honor de portar la bandera ucraniana.
El conflicto con el COI: el “casco del recuerdo”
La disputa con el Comité Olímpico Internacional (COI) se originó por el deseo de Heraskevich de utilizar su “casco del recuerdo” no solo en los entrenamientos, sino también durante la competición en Cortina. Este casco está decorado con fotografías de atletas ucranianos que han fallecido en la guerra.
El COI argumentó que el casco infringía la Norma 50 de la Carta Olímpica, que prohíbe cualquier manifestación o propaganda política, religiosa o racial en las instalaciones y zonas de competición olímpicas. En 2020, la Comisión de Atletas del COI había establecido que las opiniones políticas solo podían expresarse en ruedas de prensa, entrevistas en zonas mixtas o reuniones de equipo, y no en plataformas digitales o medios tradicionales.
El portavoz del COI, Mark Adams, reconoció que existen “130 conflictos en todo el mundo”, pero insistió en que el COI “no puede permitir que se aborden durante las competiciones, por muy terribles que sean”.
Finalmente, el COI anunció este jueves 12 de febrero de 2026 la descalificación de Heraskevich de los Juegos Olímpicos de Milán-Cortina.
¿Por qué no se llegó a un acuerdo?
El COI ofreció a Heraskevich la posibilidad de llevar un brazalete negro en señal de luto por los compatriotas fallecidos, pero el atleta rechazó la propuesta, incluso ante la presidenta del COI, Kirsty Coventry. “El COI ha convertido la situación del ‘casco del recuerdo’ en una farsa absurda”, declaró Heraskevich, acusando al organismo de “doble moral”.
Heraskevich argumentó que el patinador artístico estadounidense Maxim Naumov había mostrado una foto de sus padres fallecidos sin objeciones, al igual que el levantador de pesas alemán Matthias Steiner, quien exhibió una foto de su difunta esposa tras su victoria en Pekín 2008.
El COI defendió que los casos no son comparables, ya que la normativa ha evolucionado desde 2008. Adams describió el gesto de Naumov como “un gesto muy emotivo, muy humano y espontáneo”, sugiriendo que Heraskevich podría haber actuado de la misma manera.
Coventry se mostró visiblemente afectada por la descalificación, expresando su deseo de haber podido ver competir a Heraskevich. “Pero, desafortunadamente, no pudimos encontrar una solución. No se trata del mensaje, sino de la normativa y el reglamento”, añadió.
¿Era inevitable la descalificación?
La recomendación del COI sobre las infracciones de la Norma 50 establece que cada caso será evaluado por el Comité Olímpico Nacional, la Federación Internacional y el COI, y se tomarán medidas disciplinarias según sea necesario.
Inicialmente, Heraskevich recibió la máxima sanción, pero el COI revirtió la decisión y restableció su acreditación, permitiéndole permanecer en la Villa Olímpica durante los Juegos.
Reacciones a la decisión
El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, criticó duramente la decisión del COI en X, afirmando que “el deporte no debe equipararse con la amnesia, y el movimiento olímpico debe contribuir a poner fin a las guerras en lugar de favorecer a los agresores”.
La Confederación Alemana de Deportes Olímpicos (DOSB) respaldó la decisión del COI, argumentando que los mensajes políticos están prohibidos en competición, aunque reconoció la importancia de llamar la atención sobre las consecuencias de la guerra.
La Asociación de Atletas de Alemania calificó la descalificación de “errónea y desproporcionada”, considerando que el casco era “un acto de recuerdo pacífico y respeto”.
(rmr/cp)
