El director ejecutivo de Walmart, John Furner, y el directivo Dan Bartlett han rechazado las informaciones de que el gigante minorista planea utilizar datos de los clientes y tecnología patentada para fijar precios personalizados. Las negativas se producen tras un informe de una organización de vigilancia que detalla patentes de precios dinámicos y seguimiento de artículos.
La tormenta en torno a las estrategias de cobro de Walmart estalló tras la publicación de un informe titulado The Walmart Watchtower. El documento, difundido el 5 de octubre de 2026 por el grupo de vigilancia Groundwork Collaborative y coescrito por su presidenta y directora ejecutiva Lindsay Owens junto a la vicepresidenta de política y defensa Elizabeth Pancotti, sacó a la luz una serie de patentes que la corporación mantiene registradas en la Oficina de Patentes y Marcas de Estados Unidos.
La cúpula directiva rechaza los cobros personalizados
Ante la controversia, la respuesta de la cúpula directiva de Walmart no se hizo esperar.
El consejero delegado de la compañía, John Furner, publicó una carta abierta a los clientes el 25 de septiembre de 2026, asegurando que la empresa mantiene su política de precios bajos y que el ingreso, el historial de compras o la urgencia del comprador jamás determinarán lo que paga en caja.
«Los clientes nos dicen que todavía sienten cierta presión, pero está claro. Los clientes buscan valor y comodidad, y quieren las cosas rápido, y ahí es donde Walmart destaca».
John Furner, director ejecutivo de Walmart U.S.
Furner amplió esta promesa al asistente Sparky, afirmando que los datos compartidos por los usuarios no se emplearán para elevar los precios ni para ocultar opciones más económicas.

En la misma línea, Dan Bartlett, vicepresidente ejecutivo de asuntos corporativos, intervino el 5 de octubre de 2026 mediante un comunicado público dirigido a Lindsay Owens para desmentir las acusaciones sobre tarifas dinámicas en respuesta a condiciones meteorológicas como una tarde calurosa o una tormenta de nieve.
No aplicamos precios dinámicos; por ejemplo, subir los precios en respuesta a una tarde calurosa o a una tormenta de nieve que se aproxima.
El debate también ha contado con las declaraciones de Dave Guggina, presidente y director ejecutivo de Walmart U.S., quien destacó el uso del asistente Sparky por parte de los clientes y su impacto directo en las compras. Por su parte, Lindsay Owens ha defendido la rigurosidad de sus investigaciones en apariciones mediáticas y en su libro titulado Gouged: The End of a Fair Price—And What That Means for Your Wallet.
El debate sobre las patentes y el futuro de las etiquetas electrónicas
El núcleo del enfrentamiento radica en la interpretación de los registros de propiedad intelectual de la compañía. Mientras los defensores de los consumidores sostienen que una patente refleja la dirección estratégica y comercial de una empresa, los representantes del gigante minorista argumentan que la existencia de una invención patentada no equivale a su implantación real en las tiendas. El intercambio de declaraciones subió de tono cuando la organización impulsora de la investigación señaló contradicciones en la postura de la empresa.

En respuesta a las críticas, la compañía defendió la sustitución progresiva de las etiquetas de papel tradicionales por pantallas digitales en miles de establecimientos estadounidenses, aclarando que dichos visores electrónicos no identifican a los clientes de forma individual ni fijan precios de manera autónoma.
El debate legislativo y la presión de los grupos de consumidores continúan vigentes en torno al uso de algoritmos de tarificación y a la protección de los datos de geolocalización e historiales de navegación que las grandes superficies recopilan de sus clientes habituales.
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