La democracia muere en la oscuridad: este lema, adoptado por el periódico estadounidense Washington Post desde 2017, parece estar en riesgo de cumplirse. El prestigioso diario, conocido por investigaciones de gran impacto como el escándalo Watergate y los Papeles del Pentágono, enfrenta una creciente crisis que se materializó este miércoles con el despido de alrededor de 300 periodistas, un tercio de su plantilla.
La dirección del Washington Post, propiedad del fundador de Amazon, Jeff Bezos, justifica la decisión con las pérdidas económicas acumuladas en los últimos años. Sin embargo, este recorte de personal se produce en un contexto de acercamiento entre Bezos y el expresidente Donald Trump, a pesar de sus diferencias previas. A finales de 2024, el diario sufrió la cancelación de más de 250.000 suscripciones tras retirar su apoyo a la candidata demócrata Kamala Harris, lo que representó una pérdida de cerca de 100 millones de dólares.
La reestructuración resultante de los despidos implica la eliminación de secciones clave como Deportes y Libros, y una reducción drástica del personal dedicado a la cobertura internacional. De hecho, se ha prescindido de la totalidad de los corresponsales en Oriente Medio en un momento de creciente tensión en la región y de intensificación de la presión estadounidense sobre la misma.
Este recorte representa un duro golpe para un periódico que históricamente ha sido un referente del periodismo independiente.
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