El gobierno de Indonesia está considerando ajustes en las políticas de trabajo para los empleados públicos, mientras que simultáneamente se debate el impacto de estas medidas en el sector privado. La Comisión IX de la Cámara de Representantes (DPR) ha propuesto que las empresas privadas adopten un esquema de trabajo desde casa (WFH) un día a la semana, específicamente los miércoles, argumentando que los fines de semana son perjudiciales para la productividad.
Paralelamente, el Ministerio de Asuntos Religiosos (Kemenag) de la región de Kapuas está ultimando los preparativos para implementar el WFH, a la espera de directrices de la oficina regional de Kalimantan Central. Esta iniciativa se enmarca dentro de un esfuerzo más amplio del gobierno para transformar la administración pública a través de la adaptación de los patrones de trabajo de los empleados estatales (ASN).
Sin embargo, la política de WFH para los ASN ha generado críticas, como las expresadas por Jusuf Kalla, quien cuestiona su efectividad. Además, se ha señalado una posible miscalculación en los beneficios esperados en términos de eficiencia del combustible. Por otro lado, algunos analistas sugieren que la implementación del WFH no ha supuesto un cambio significativo para las empresas de telecomunicaciones y GOTO.
En otro contexto, la DPR también está buscando soluciones para los 638.000 maestros de escuelas privadas que no pueden ser contratados como empleados públicos con contrato de trabajo (PPPK) o funcionarios públicos (ASN) debido a restricciones legales. Se ha propuesto la implementación de incentivos especiales para estos maestros, que podrían alcanzar los 5 millones de rupias por mes, con el objetivo de mejorar su bienestar económico. La propuesta considera un cálculo de incentivos basado en la proporción de estudiantes en las escuelas (Ibtidaiyah, Tsanawiyah y Aliyah) y la antigüedad de los maestros.
