Si eres fan del terror con un toque de locura y acción desenfrenada, tienes una cita obligada en Prime Video. Wyrmwood: Apocalypse, la secuela de la aclamada película australiana de zombies, ya está disponible en la plataforma tras su paso por el Festival de Sitges en 2021.
Dirigida por Kiah Roache-Turner, el mismo director detrás de “Sting: Araña Asesina” y “Tiburón Blanco: La Bestia del Mar”, Wyrmwood: Apocalypse nos transporta a un desierto australiano devastado por una plaga zombie. En este escenario apocalíptico, el soldado Rhys se dedica a capturar supervivientes para el Cirujano General, con la esperanza de encontrar una cura.
La película, que surgió de un rodaje de 18 meses con un presupuesto modesto hace siete años, conquistó los festivales de terror de todo el mundo. Ahora, sus creadores regresan con una secuela que, según las primeras reacciones, supera a la original en espectacularidad y diversión. La trama sigue a un grupo de renegados, liderados por un híbrido de muerto-viviente con la capacidad de controlar a las hordas, mientras intentan sobrevivir en la Australia infectada. Sus caminos se cruzarán con los de Rhys, un soldado con un oscuro secreto.
Los críticos destacan la mejora en la acción, con escenas de lucha trepidantes y una puesta en escena que recuerda al estilo de Sam Raimi. La película también explota a la perfección su iconografía, especialmente la original idea de utilizar a los zombies como combustible. Bianca Bradey, en el papel del híbrido, se roba todas las miradas, convirtiéndose en el personaje más memorable de la cinta.
En resumen, Wyrmwood: Apocalypse es una propuesta brutal, divertida, salvaje y, sobre todo, original. Una secuela que cumple con creces las expectativas y que nos recuerda a los mejores momentos de “La Carretera de la Muerte” mezclados con el universo de “The Walking Dead”. Si buscas una experiencia cinematográfica intensa y sin concesiones, no te la puedes perder. Y, como piden sus fans, ¡esperemos que no tengamos que esperar otros siete años para una tercera parte!
Por Carlos Marín.
