Saná acusa a la ONU de “traficar con el sufrimiento del pueblo yemení” y de malversar fondos de donantes en una escalada de tensiones entre ambas partes. El Ministerio de Asuntos Exteriores y Migración ha lanzado duras acusaciones contra la organización internacional, alegando que la mayor parte de los fondos humanitarios se destinan a privilegios de sus empleados en lugar de a asistir a los necesitados.
Según una fuente oficial del ministerio, citada por la agencia “Saba”, las recientes advertencias del Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) sobre la presión para reducir la financiación humanitaria no se basan en motivaciones puramente humanitarias, sino que buscan mantener los elevados beneficios económicos de los funcionarios de la ONU.
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El funcionario yemení criticó las tergiversaciones de OCHA, que, según afirma, buscan preservar:
- Salarios e incentivos excesivos para el personal de la organización.
- Gastos de viaje y costos operativos desproporcionados.
- Alquileres de edificios lujosos y escoltas de seguridad.
- Vehículos blindados y otros lujos.
Estos gastos –según la fuente– absorben la mayor parte de los fondos de los donantes en detrimento del valor de la ayuda humanitaria que se presta al pueblo yemení, que sufre desde hace más de una década la agresión y el bloqueo.
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El responsable subrayó que estas prácticas irresponsables “convierten a la ONU en un socio en la profundización del sufrimiento humano” en lugar de aliviarlo, instando a la organización internacional a asumir sus responsabilidades humanitarias y a rectificar su rumbo en Yemen.
Concluyó exigiendo a la ONU que deje de explotar el sufrimiento del pueblo yemení y los fondos de los donantes “alejándose del trabajo humanitario para continuar con sus intereses y privilegios”.
