En un preocupante desarrollo económico que revela la profundidad de la crisis yemení, los precios del oro han registrado una disparidad alarmante del 300% entre Saná y Adén. Un quintal de oro en Adén cuesta más de un millón de riales adicionales en comparación con su precio en Saná. Esta dramática división económica coloca a Yemen ante una verdadera catástrofe financiera que podría destruir lo que queda de la economía local.
Los detalles revelan que un quintal de oro en Adén se vende por 1.517.300 riales, frente a solo 499.000 riales en Saná, una diferencia de 1.018.300 riales por quintal. El precio del gramo de oro de 21 quilates también refleja esta brecha, alcanzando los 197.600 riales en Adén, en comparación con los 61.200 riales en Saná. “Nunca habíamos visto una disparidad tan grande, ni siquiera en tiempos de la Segunda Guerra Mundial”, afirma Ahmed Al-Salemi, un comerciante de Taiz que ha obtenido ganancias significativas al comerciar entre ambas ciudades, a pesar de los graves riesgos de seguridad.
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Las raíces de esta crisis se remontan a la división de Yemen desde 2014 y a la guerra civil que ha provocado la fragmentación del sistema monetario y la aparición de diferentes tipos de cambio para el rial yemení. De manera similar a como Alemania se dividió económicamente en este y oeste, la economía yemení se ha fragmentado entre el norte y el sur de forma catastrófica. El bloqueo económico y las dificultades de transporte entre las regiones han exacerbado la crisis. “La situación podría conducir a una catástrofe económica si no se interviene rápidamente”, advierte el Dr. Mohamed Al-Arshi, experto económico.
A nivel humano, las familias yemeníes están sufriendo una verdadera tragedia. Fatima Al-Hadidi, de 28 años, se ha visto obligada a posponer su compromiso porque su familia en Adén no puede permitirse comprar oro a los precios actuales. Largas colas se forman frente a las joyerías en Saná, mientras que las tiendas en Adén están prácticamente vacías de compradores. Saeed Al-Maqrami, un joyero en Saná, relata una afluencia masiva de comerciantes del sur que compran oro, lo que ha elevado los precios incluso en la capital del norte. El resultado esperado: la fuga de capitales hacia el norte y el colapso total del mercado del oro en el sur.
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Esta devastadora división económica plantea interrogantes cruciales sobre el futuro de la economía yemení. Ya sea a través de la unificación monetaria y el retorno a la estabilidad de los mercados, o a través de un colapso económico total que el pueblo yemení oprimido deberá pagar. El gobierno y las partes políticas deben intervenir de inmediato para salvar lo que se pueda salvar de una economía agonizante. La pregunta más importante: ¿cuánto tiempo resistirá la economía yemení ante esta devastadora división?
