Jessica Layeux, una experta en ciberseguridad de Monticello, Minnesota, comenzó a tomar Zepbound, un medicamento para la pérdida de peso, el año pasado. No experimentó ninguno de los efectos secundarios que había escuchado, ni notó un cambio significativo en su apetito o antojos.
Inicialmente, Layeux se mostró optimista y esperaba ver resultados al aumentar la dosis. Sin embargo, después de meses sin apenas perder peso, comenzó a cuestionarse si estaba siguiendo correctamente las instrucciones, como la temperatura de almacenamiento o el lugar de inyección.
En sus citas médicas, se apresuraba a asegurar que mantenía una dieta saludable y hacía ejercicio, para evitar que el médico pensara que el problema era suyo. Después de más de 15 meses con Zepbound, solo perdió medio kilo o un kilo. Según sus propias palabras, “Haga lo que haga, estos ‘medicamentos milagrosos’ no funcionan”.
Aunque medicamentos como Zepbound han ayudado a muchas personas a perder peso, los ensayos clínicos indican que aproximadamente una de cada diez personas que los toma no responde al tratamiento, perdiendo menos del 5% de su peso corporal, en comparación con el promedio del 15% al 21%. La experiencia de estos pacientes, que no ven resultados después de meses de tratamiento y una inversión considerable, a menudo pasa desapercibida.
