La Ópera Egipcia, bajo la dirección del Dr. Alaa Abdel Salam, dará inicio al año 2026 con una velada especial perteneciente a la serie “Arwah fi al-Madina” (Almas en la Ciudad). El evento, presentado por el periodista Mahmoud al-Tamimi, se titulará “Om Kalthoum, Hija de Egipto… Un Sol que Nunca se Pone” y forma parte de su proyecto cultural “El Cairo es mi Título”. La cita será el jueves 1 de enero a las 6 de la tarde en el Teatro Chico, en el marco de las actividades culturales e intelectuales supervisadas por Rasha al-Fiqi.
Este encuentro representa la cuarta edición anual dedicada al amor por “Kawkab al-Sharq” (La Estrella de Oriente), Om Kalthoum. La velada ofrecerá un viaje de investigación y reflexión sobre la obra de la legendaria cantante, los recuerdos y el cariño arraigado en el corazón del público. Se destacará su impacto humano y artístico a lo largo de las generaciones, su papel fundamental en la formación del canto árabe, así como una lectura profunda de las dimensiones espirituales y patrióticas presentes en sus obras más emblemáticas.
La serie de encuentros “Arwah fi al-Madina” tiene como objetivo preservar la memoria nacional egipcia y, a través de ella, se ha lanzado el proyecto “El Cairo es mi Título” con el patrocinio del Ministerio de Cultura y la colaboración de la Ópera Egipcia.
Recientemente, la Ópera Egipcia organizó un concierto titulado “Kalthoumiyat” en el Teatro del Instituto de Música Árabe. Estos conciertos son un homenaje a la “Sra. del Canto Árabe”, Om Kalthoum, y forman parte de los esfuerzos de la Ópera por revitalizar y difundir el patrimonio de la música árabe entre las nuevas generaciones, considerándolo una parte esencial de la historia cultural y civilizatoria de Egipto.
Om Kalthoum comenzó a cantar siendo una niña, acompañando a su padre en festivales y celebraciones. En 1922, se trasladó a El Cairo y en 1926 formó su primera orquesta musical.
Asistió a una escuela rural donde memorizó el Corán y aprendió a cantar de su padre a una edad temprana. Él la llevaba a las celebraciones, impresionado por la fuerza de su voz y su belleza. Comenzó a cantar a los doce años, vestida con ropa tradicional masculina, y fue escuchada por el juez Ali Bek Abu Hussein, quien recomendó a su padre que cuidara su talento. Posteriormente, fue adoptada por el jeque Abu al-Ala Muhammad y el jeque Zakaria Ahmed, quienes quedaron cautivados por su voz, y se trasladó a El Cairo para comenzar su legendario camino hacia la inmortalidad, el arte y la fama mundial.
