En un reciente partido de la NBA, el entrenador de los Golden State Warriors, Steve Kerr, tomó la decisión de no alinear a ningún jugador de su plantilla titular, excepto a Jonathan Kuminga. Esta inusual estrategia generó comentarios y preguntas sobre las motivaciones detrás de la decisión.
Kerr explicó que su objetivo era darle la oportunidad a todos los jugadores de su equipo de ver minutos en la cancha. «Es bueno poder hacer jugar a todos», declaró Kerr, enfatizando su deseo de involucrar a cada miembro del equipo en la competición.
La decisión de Kerr de sentar a la mayoría de sus titulares, con Kuminga como la única excepción, subraya su compromiso con el desarrollo de toda la plantilla y la búsqueda de oportunidades para que todos los jugadores contribuyan al éxito del equipo.
