Con el aumento de las temperaturas, la primavera se acerca rápidamente, y con ella, el aumento de las tormentas de polvo. Sin embargo, existe un alimento inesperado que puede ser de gran ayuda para combatir sus efectos.
Se trata del arroz negro. Este grano es rico en antocianinas, un potente antioxidante que ayuda a reducir el daño a las células y a aliviar la inflamación. Si bien no elimina directamente el polvo, sí ayuda a disminuir la carga oxidativa en el cuerpo.
Las antocianinas del arroz negro se concentran principalmente en la cáscara del grano. Por lo tanto, es preferible consumirlo en su forma integral, ya que el pulido reduce su contenido. Mezclarlo con arroz blanco al cocinarlo aumenta su absorción. Se puede agregar entre un 10% y un 30% de arroz negro al arroz blanco para un consumo sin inconvenientes.
Para preparar arroz negro, es importante remojarlo durante 2 a 4 horas. Luego, se lava junto con el arroz blanco y se cocina en una arrocera en modo normal, dejando reposar durante 10 minutos después de la cocción.
Además de las antocianinas, el arroz negro es una buena fuente de vitamina E, selenio, zinc y fibra, lo que contribuye a mantener un sistema inmunológico saludable. Esto lo convierte en una opción ideal para la primavera, cuando el sistema respiratorio puede ser más vulnerable.

Otros alimentos beneficiosos durante las tormentas de polvo incluyen la bardana, la pera, el brócoli, el té verde y el ajo, ya que protegen las vías respiratorias y contienen antioxidantes que apoyan la salud respiratoria e inmunológica.
En días con alta concentración de polvo, es fundamental usar una mascarilla KF80 o KF94 que se ajuste bien a la nariz y la boca, y reemplazarla cada 4 a 6 horas si se usa por períodos prolongados. Es preferible evitar salir entre las 10 a.m. Y las 5 p.m., ya que es cuando la concentración de polvo suele ser más alta.
Al regresar a casa, es importante eliminar el polvo de las fosas nasales y lavar la ropa por separado. También es esencial mantenerse bien hidratado, bebiendo al menos 1.5 a 2 litros de agua al día, y hacer gárgaras con agua tibia y sal.
